Al margen de la Ley de Salud Mental

Crónica de su implementación en Argentina (2010-2023)

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Formato: 23 x 16 cmISBN: 978-950-892-906-8Cantidad de páginas: 136Año de publicación: 2025Edición: 1ra. ed.

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Según la Organización Mundial de la Salud, la Ley de Salud Mental 26.657 es modelo para la región. Fue dirigida a desarrollar un sistema y servicios basados en la comunidad que faciliten el acceso al tratamiento y la recuperación a todos aquellos que lo requieran. La pervivencia de los hospitales psiquiátricos es uno de los impedimentos para el logro de una mejor salud mental para la población. Insumen una enorme cantidad de recursos y es ineficaz e ineficiente en su utilización; viola los derechos humanos de los pacientes; refuerza el estigma e impide la rehabilitación. En síntesis: aleja a las personas de la posibilidad de tratamiento y rehabilitación. Los trastornos mentales y neurológicos son uno de los principales problemas de salud pública, pero para su atención reciben alrededor del dos por ciento del presupuesto de salud. Y de ese dos por ciento, la mayor proporción se destina a los hospitales psiquiátricos. Un dato que sorprende es que Argentina, con un importante número de psicólogos y psiquiatras, mantiene una proporción de población que no accede a tratamiento similar a países con una cantidad de profesionales diez veces menor.

A 14 años de la sanción de la ley, los principales ejes no han sido aplicados. El presupuesto se mantiene igual que en 2010: 2% en lugar del 10%. Las camas para internación en hospitales generales, así como los dispositivos para la rehabilitación se han incrementado muy pobremente, y más grave aún es la carencia de datos e información, tanto de las acciones como el impacto de los servicios existentes. Se desconoce cuáles son los problemas que padece la población; quiénes lo sufren; si trabajan o no; dónde viven; si estudian; quiénes son; etc. El reemplazo de los hospitales psiquiátricos por servicios de cercanía en los barrios o comunas y el apoyo a las familias no se ha producido. El reclamo de los familiares se basa en necesidades urgentes que no tienen respuesta en el sistema de salud. La inclusión de los padecimientos mentales como cualquier otro problema de salud, dentro del sistema general, sigue aguardando su concreción.

Este libro pretende identificar los principales problemas y bucea en las causas profundas que hacen de una ley modelo, una frustración para los que trabajan en Salud y Salud Mental, así como para los familiares y las personas con padecimiento mental. Basado en las recomendaciones de la OMS, las experiencias más exitosas en el mundo y en Argentina, se ofrece al lector algunas sugerencias para poner definitivamente en marcha a la ley 26.657 de Salud Mental.

Según la Organización Mundial de la Salud, la Ley de Salud Mental 26.657 es modelo para la región. Fue dirigida a desarrollar un sistema y servicios basados en la comunidad que faciliten el acceso al tratamiento y la recuperación a todos aquellos que lo requieran. La pervivencia de los hospitales psiquiátricos es uno de los impedimentos para el logro de una mejor salud mental para la población. Insumen una enorme cantidad de recursos y es ineficaz e ineficiente en su utilización; viola los derechos humanos de los pacientes; refuerza el estigma e impide la rehabilitación. En síntesis: aleja a las personas de la posibilidad de tratamiento y rehabilitación. Los trastornos mentales y neurológicos son uno de los principales problemas de salud pública, pero para su atención reciben alrededor del dos por ciento del presupuesto de salud. Y de ese dos por ciento, la mayor proporción se destina a los hospitales psiquiátricos. Un dato que sorprende es que Argentina, con un importante número de psicólogos y psiquiatras, mantiene una proporción de población que no accede a tratamiento similar a países con una cantidad de profesionales diez veces menor.

A 14 años de la sanción de la ley, los principales ejes no han sido aplicados. El presupuesto se mantiene igual que en 2010: 2% en lugar del 10%. Las camas para internación en hospitales generales, así como los dispositivos para la rehabilitación se han incrementado muy pobremente, y más grave aún es la carencia de datos e información, tanto de las acciones como el impacto de los servicios existentes. Se desconoce cuáles son los problemas que padece la población; quiénes lo sufren; si trabajan o no; dónde viven; si estudian; quiénes son; etc. El reemplazo de los hospitales psiquiátricos por servicios de cercanía en los barrios o comunas y el apoyo a las familias no se ha producido. El reclamo de los familiares se basa en necesidades urgentes que no tienen respuesta en el sistema de salud. La inclusión de los padecimientos mentales como cualquier otro problema de salud, dentro del sistema general, sigue aguardando su concreción.

Este libro pretende identificar los principales problemas y bucea en las causas profundas que hacen de una ley modelo, una frustración para los que trabajan en Salud y Salud Mental, así como para los familiares y las personas con padecimiento mental. Basado en las recomendaciones de la OMS, las experiencias más exitosas en el mundo y en Argentina, se ofrece al lector algunas sugerencias para poner definitivamente en marcha a la ley 26.657 de Salud Mental.

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